La primera proyección del Ministerio sitúa el descenso de la cosecha cerca del 25 por ciento
La cosecha de cereales en Castilla y León estará lejos de los datos históricos de la pasada campaña, en un contexto de turbulencias internacionales, con bajos precios y costes de producción disparados . Las estimaciones varían dependiendo de la fuente y el momento de recogida de datos, pero todas coinciden en un descenso pronunciado respecto al año anterior que va desde cerca del 25 por ciento del Ministerio de Agricultura en su primer avance a entre el 30 y el 40 por ciento que apuntan las organizaciones profesionales agrarias de la Comunidad. En concreto, la primera proyección publicada esta semana por el Ministerio de Agricultura pero con datos recogidos en febrero, recogida por Ical, indica que la cosecha de trigo, cebada, avena, centeno y triticale se situaría en la Comunidad, en el entorno de 6,5 millones de toneladas, lo que supone una descenso del 23,5 por ciento, respecto a las 8,4 del pasado ejercicio. La reducción en las producciones cerealistas se aproximaría así a los dos millones de toneladas. Las cifras de departamento que dirige Luis Planas, concretan que esta campaña se habrían sembrado en la Comunidad, casi 1,7 millones de hectáreas de estos cultivos, un 3,7 por ciento menos que el año anterior, con casi 66.0000 menos.Por provincias, las producciones de cereal caerían en todos los territorios de la Comunidad, con especial intensidad en Segovia y Soria, un 36,7 y 35,4 por ciento, respectivamente, hasta las 409.000 y 506.000 toneladas, en cada caso. Asimismo, se reducirá por encima de la media autonómica (23,5 por ciento), en Ávila, con una estimación de 244.000 toneladas y una merma del 28,5 por ciento; y en Salamanca, con 397.000 y una rebaja del 24,6 por ciento.La previsión ministerial también constata importantes reducciones de cosecha en Palencia, del 23,6 por ciento, con 1,07 millones de toneladas; en León, del 22,5 por ciento, hasta las 336.000; en Valladolid, del 21,9 por ciento y 1,28 millones; y en Burgos, del 21,4 por ciento y 1,52 millones de toneladas. Zamora aparece como la provincia con un menor retroceso de la cosecha de cereal, un 4,5 por ciento, hasta 667.000 toneladas.La superficie se siembra de estos cultivos se mantendría solo en Valladolid (297.060 hectáreas) y descendería en Soria (168.850), un 13 por ciento; en Palencia (258.170), un 5,5 por ciento; en Zamora (163.016), un 4,8 por ciento; en Salamanca (112.135), un 3,7 por ciento; en León (95.025), un tres por ciento; en Burgos (347.874), un 2,5 por ciento; en Segovia (161.245), un 0,5 por ciento; y en Ávila (96.040), un 0,1 por ciento.Cabe destacar que por cultivo, la producción de trigo en la Comunidad se situaría, siempre según la primera estimación del Gobierno (con datos recogidos en febrero), en los 3,22 millones de toneladas, con un descenso del 23,1 por ciento; mientras que la de cebada, se situaría, de cumplirse la proyección, en los 2,55 millones, un 26 por ciento menos. En cuanto a la cosecha de avena, se estima en 369.775 toneladas, un 8,9 por ciento menos; la de centeno, en 165.806, con una reducción del 16,6 por ciento; y la de triticale, en 126.035, un 25,4 por ciento por ciento menos.Un dato de avance de producciones de febrero que las opas consideraron «muy escaso» ya que no tiene en cuenta las elevadas temperaturas que se están registrando durante los últimos días en la Comunidad, que «se están llevando buena parte de la cosecha». Así, tanto Asaja, como UCCL y la Alianza UPA-COAG atisbaron porcentajes de descenso mucho mayores, que podrían irs e hasta el 40 por ciento , y dejarían la recolección por debajo de una cosecha media.El presidente de Asaja, Donaciano Dujo, el coordinador de UCCL, Jesús Manuel González Palacín, y los responsables de la Alianza UPA-COAG, Aurelio González y Lorenzo Rivera, situaron la bajada de las producciones muy por encima de los dos millones de toneladas, con pérdidas millonarias para el sector, derivadas de unos precios actuales por debajo de 200 euros por tonelada de grano, y rendimientos por hectáreas que pueden bajar de 3.000 kilos cuando los costes ascienden a 800. «Trabajamos a pérdidas», sentenciaron. En este contexto, exigieron ayudas directas para poder afrontar la próxima siembra porque sino se producirá un abandono masivo del cultivo, así como un control de las exportaciones para frenar el desplome de precios.

