La soja está mostrando señales de recuperación resiliente luego de una década de retroceso y estancamiento. Todavía son proyecciones, pero vale consignar que parece estar configurándose un escenario más propicio para el “oro verde argentino” de las últimas décadas, que algunos se apresuraron a dar por derrotada frente a la bienvenida expectativa que genera la energía y la minería.
En efecto, cuando en mayo las exportaciones de petróleo superaron los US$1.000 millones, se lo ubicó por encima de las ventas externas del poroto de soja, sin tener en cuenta que al complejo exportador de la soja lo integran, sólo entre sus derivados inmediatos, además del grano, el aceite y la harina (la gran caja macro argentina de las últimas dos décadas) la lecitina y el biodiesel, que en conjunto duplicaron las cifras del petróleo, aun en mayo cuando el valor del recurso fósil fue favorecido por la demanda derivada de la guerra en Irán.
En ese sentido, David Miazzo, uno de los economistas que se distingue por manejar los datos financieros sin menoscabar la información proveniente de la producción, destacó que “durante el período enero-junio, las cadenas agropecuarias y agroindustriales aportaron el 72% de las divisas netas, equivalente a US$ 19.246 millones.
Y agregó: “El 28% restante se explicó por los sectores de Minería (15%), Informática (3%) y Energía (10%). Los demás sectores se comportaron como demandantes netos de divisas”.
En ese contexto, el ex secretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño, reflejó que aumentó la recaudación por retenciones en julio. “Fueron $1,2 billón, marcando un crecimiento de 35% respecto de junio y 110% respecto de mayo”, dijo. Y tuvo en cuenta que “la recaudación por derechos de exportación marca un consistente crecimiento desde octubre del 2025”, luego de las retenciones cero de septiembre de ese año.
Y destacó que “en julio se registraron exportaciones por 14,6 millones de toneladas, un volumen muy superior al de junio (9,4 MMT), lo cual compensó la reducción de las alícuotas”.
Precisamente, la perspectiva de reducción de alícuotas a la soja a partir de enero de 2027 es uno de los factores que estaría incentivando una mayor siembra de la oleaginosa. Le ganaría “600 mil hectáreas” al maíz en la campaña que viene, según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, aun en un escenario dominado por la alta humedad que presagia el Año Niño (ver nota de tapa en páginas centrales).
La entidad rosarina prevé una reducción en área para el cereal del 7,3%, por lo que quedaría en 10,4 millones de hectáreas. La merma en la superficie se daría principalmente en el norte del país. “Los problemas que vuelve a traer la chicharrita y los costos de los fletes en maíz reactivan el interés en la oleaginosa”, señalaron.
Y aunque todavía lejos de las 20 millones de hectáreas sembradas en la campaña 2014/2015, para el récord histórico de 60 millones de toneladas, ponderaron que “la nueva campaña de soja cambia radicalmente la tendencia que se venía manifestando, la de un área de siembra en retroceso”.
El incipiente revival de la soja viene de la mano de inversiones en plantas, luego de 12 años, según consignó Preciado. Entre las últimas, Molinos Agro anunció la decisión de invertir en la construcción de una nueva planta de crushing de soja en Timbúes. La capacidad inicial proyectada de 15.000 toneladas/día, implica un consumo anual en torno a 5 millones de toneladas. Y se sumaría otra inversión de Louis Dreyfus Company en Bahía Blanca con una planta multiproducto, es decir que procesará tanto girasol como soja.
Con todo, la soja argentina puede crecer mucho más, incluso como recurso energético, si se avanzara en una reforma de la ley de biocombustibles.
“Brasil avanza en los biocombustibles de aviación civil y de uso marítimo mientras nuestro país se queda en el banco de suplentes”, plantearon la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), tras la reglamentación del Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), previsto en la Ley del Combustible del Futuro, mediante un decreto firmado este miércoles 12 por el presidente Lula da Silva.
El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, opinó que “mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado".
Y sugirió: “El futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia. Es el momento de sancionar una ley en Argentina que genere futuro”.
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