WASHINGTON (AP) — Muchos de los estados que se tiene previsto que decidan el control del Senado federal registran un notable aumento en la participación electoral, en comparación con las más recientes elecciones legislativas, reveló un análisis de The Associated Press sobre las votaciones anticipadas a dos semanas de la jornada electoral.
En Texas, el voto anticipado se ha incrementado un 74% en comparación con 2022. En Kansas se ha duplicado con creces. Maine, Carolina del Norte y Ohio también han registrado aumentos superiores al 30% en las votaciones anticipadas, tanto presenciales como por vía postal, comparado con el mismo momento de hace cuatro años.
Los demócratas buscan quedarse con escaños republicanos en el Senado en cada uno de esos estados. En la mayoría de ellos, los republicanos representan una menor proporción de votantes anticipados que hace cuatro años.
Los datos de AP, que abarcan hasta el martes, ofrecen un panorama del posible entusiasmo de los votantes —y de dónde podría estar ausente— después de que se dio inicio al proceso del voto anticipado en la mayoría de los estados durante un ciclo que ha cambiado constantemente y de forma impredecible.
El descontento con los aranceles que implementó el presidente Donald Trump, el costo de vida persistentemente alto y los elevados precios de la gasolina y el diésel debido a la guerra con Irán le han pasado factura política a los republicanos en lugares donde el partido no tenía previsto tener que defender este año.
A nivel nacional se han emitido más de 13 millones de votos por correo y votos anticipados presenciales, en comparación con los 9 millones en el mismo punto de 2022. El aumento también refleja el hecho de que algunos estados adicionales ampliaron sus oportunidades de voto anticipado y otros que pusieron a disposición más datos desde las más recientes elecciones legislativas.
Las elecciones de mitad de mandato suelen favorecer al partido que no está en el poder. Con los republicanos en control de las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca, el entorno es claramente distinto al de 2022, cuando los demócratas ocupaban la presidencia.
Reñidas contiendas al Senado en estados con inclinación republicana son un aliento para los demócratas Se tenía previsto que los senadores demócratas enfrentaran un complicado panorama en este ciclo, en los que deben defender escaños en varios estados en disputa y muy pocas oportunidades de apoderarse de bancas en zonas en las que Trump ganó por márgenes de un solo dígito en 2024. Actualmente, los republicanos tienen una mayoría de 53-47.
Pero ante el significativo aumento en los precios del diésel y la gasolina en comparación con el año pasado y el declive en la popularidad de Trump entre los votantes, los demócratas han logrado avances en estados tradicionalmente republicanos, con la esperanza de firmar triunfos en esos lugares primera vez en varias décadas.
Los republicanos redujeron este mes el gasto en una contienda al Senado en Carolina del Norte, un estado que solía estar en disputa, y destinaron cerca de 12 millones de dólares a Kansas —una entidad en la que Trump se impuso por 16 puntos porcentuales en 2024— para respaldar al senador Roger Marshall en su contienda frente al demócrata Adam Hamilton.
Trump realizó el lunes un mitin en el estado, donde más de 55.000 personas han votado hasta ahora —más del doble de las 27.000 que habían sufragado a estas alturas del ciclo electoral 2022. Ese año, la gobernadora Laura Kelly, una demócrata, fue reelegida por estrecho margen, mientras que el republicano Jerry Moran ganó su contienda al Senado de forma contundente.
Ciertas contiendas parecen llevar a los votantes a las urnas Texas también ha registrado un enorme repunte, a pesar de que proceso de votación anticipada de forma presencial comenzó apenas el lunes. El número de boletas emitidas a dos semanas de la jornada electoral es de casi un millón, en comparación con las cerca de 550.000 en 2022. Los datos de Texas no muestran las papeletas devueltas según el registro partidista.
El aumento se produce en momentos en que el demócrata James Talarico y el fiscal general estatal, el republicano Ken Paxton, compiten por el escaño del Senado que actualmente está en manos del republicano John Cornyn, a quien Paxton venció en las primarias del partido gracias, en parte, al apoyo de Trump.
Los demócratas han ido detrás de Paxton —quien se beneficia de millones de dólares en gasto externo— debido a las acusaciones de corrupción y por su juicio político en la Legislatura de Texas, donde fue absuelto.
Talarico intenta convertirse en el primer demócrata en ganar una elección estatal en Texas en más de 30 años. El gobernador Greg Abbott, un republicano, también enfrenta una contienda electoral contra la legisladora estatal demócrata Gina Hinojosa.