El presidente Donald Trump y los republicanos enfrentan malos sondeos a poco menos de un mes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que podrían precipitar la pérdida de su mayoría en el Congreso.
Los estadounidenses están llamados a renovar la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños) y un tercio (35 de 100) del Senado.
Una derrota pondría en dificultades la ambiciosa agenda de Trump, empeñado en darle un vuelco político y económico al país.
Trump ha hecho de los aranceles un arma de negociación económica y se ha embarcado en una guerra con Irán de resultado incierto pero de impacto inmediato en el precio de la gasolina y la inflación.
La economía sigue siendo el principal punto de preocupación de los votantes, como hace dos años, cuando llevaron a Trump al poder de nuevo, en un regreso electoral histórico.
El pronosticador Decision Desk HQ otorga a los demócratas un 75% de posibilidades de ganar la Cámara de Representantes, proyectando una mayoría de 234-201.
En el Senado los demócratas tienen una ligera ventaja y podrían lograr un resultado ajustado, que les daría una ventaja 51-49.
La Cámara de Representantes tiene la llave de la financiación del Pentágono o de agencias como la policía migratoria (ICE), y además puede abrir innumerables comisiones de investigación, tanto sobre el gobierno Trump como sobre su familia o empresas.
Esa fue la estrategia durante la primera presidencia Trump de los demócratas, que intentaron en dos ocasiones destituirlo mediante votaciones que se estrellaron en el Senado.
El líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, ha prometido "hacer que los delincuentes rindan cuentas" y afirma que, si llegan a la mayoría, su partido buscaría revertir los aranceles de Trump, poner fin a la participación de Estados Unidos en la guerra de Irán y restablecer los subsidios al seguro de salud.
Un triunfo en el Senado iría aún más lejos, permitiendo a los demócratas bloquear a los candidatos de Trump para el poder judicial y su gabinete.
Trump ha emprendido una gira electoral que lo llevará casi a diario a algún estado en disputa, al igual que su vicepresidente, JD Vance.
Además ha hecho promesas extravagantes, como entregar 5.000 dólares a cada votante estadounidense si se mantiene la mayoría republicana en el Congreso.
Bastiones republicanos como Texas, donde un candidato a senador demócrata cuenta con serias aspiraciones, han encendido las alarmas de los republicanos.
Los votantes hispanos, recuerda Spencer Kimball, director ejecutivo de encuestas de Emerson, prefieren en la actualidad en un 64% a un candidato demócrata frente a un 31% que se inclina por un republicano.