La ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta provocó un boom de anuncios de las empresas, que quieren subirse al esquema de protección de sus desembolsos para los próximos 30 años.
Tanto atractivo generó el régimen sancionado en 2024, principalmente en la minería y la energía, que el Gobierno ya señaló que se viene un "Súper RIGI" para garantizar el ingreso a la Argentina de nuevos sectores y tecnologías.
Sin embargo, la progresiva migración de la actividad económica hacia un esquema con rebajas de impuestos recalentó la discusión sobre la verdadera necesidad de ofrecer tantos beneficios para las inversiones, algunas que posiblemente se hubieran hecho igual.
Consultados por Clarín, los economistas Juan Carlos Hallak -profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA)- y Daiana Fernández Molero -diputada nacional- explicaron sus coincidencias, disidencias y precauciones con el RIGI.
-¿Qué piensa sobre el RIGI original, sancionado hace dos años?
-El régimen da condiciones de estabilidad tributaria y acceso libre al mercado de cambios, que me parece bien, ya que ataca uno de los problemas del país. En cambio, estoy menos de acuerdo con las exenciones tributarias, la baja del impuesto a las ganancias y la quita de aranceles a las importaciones.
-Estas exenciones tienen un costo fiscal, que es bienvenido si genera mucha inversión y se compensa ese costo con mayor actividad. Entonces la pregunta es si el RIGI genera inversiones que de otra forma no hubieran estado, y uno tiende a pensar que la elasticidad de la inversión a los beneficios fiscales es baja.
Son más importantes las certezas sobre la sostenibilidad de un modelo económico y la estabilidad. Sin eso, no vienen las inversiones. Y en la medida en que una economía se vuelve más sustentable, los gobiernos tienen menos incentivos a cambiar las reglas de juego. Parte de esa sustentabilidad es tener buenos salarios y conseguir recursos para atender otras demandas.
En la borrachera del anuncio, les pregunto a los buenos economistas que hay por acá si se preguntaron qué parte de las inversiones no se harían igual sin darle a YPF, y a todas las petroleras que vendrán después, los beneficios impositivos del RIGI. ¿Les parece que este proceso… https://t.co/RI04cA8XJW pic.twitter.com/acjymMyAUA
-¿Qué le parece la ampliación del RIGI a la producción petrolera, que responde con anuncios de inversiones?
-No era necesario dar esos beneficios, sí la estabilidad fiscal y cambiaria. Con las ampliaciones del régimen se empieza a corromper su espíritu original y se torna discrecional el sistema para elegir a qué sectores se incluye y a cuáles se deja afuera.
La producción en Vaca Muerta desde 2024 creció y se proyectaba que siguiera en ascenso aún sin el RIGI, por lo que no hacía falta ampliarlo. Lo aprovechan las petroleras, que hubieran hecho esas inversiones de todas formas. De nuevo: la elasticidad de esa inversión es baja a los incentivos.
-El Gobierno y las empresas dicen que esta ampliación del RIGI anticipa esas inversiones en el tiempo. ¿Es así?
-No queda claro que se anticipen mucho esas inversiones, porque las restricciones son de infraestructura, como oleoductos, gasoductos y los barcos de licuefacción.
-¿Se pueden profundizar los problemas de recaudación tributaria con cada vez mayor parte de la economía con RIGI?