Julio llega con una nueva ronda de aumentos, que volverá a presionar sobre los bolsillos. Así y todo, la inflación se mantendría en torno a 2%, en línea con las proyecciones de junio.
Tras el 2,1% en mayo, las consultoras privadas estiman que este mes cerrará en un rango de entre 1,8% y 2%, mientras que para julio esperan un registro similar, que podría tener una leve suba por el impacto estacional.
Uno de los incrementos más relevantes de julio será el del transporte público. El miércoles, en la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo aumentará 4,1% y pasará a costar $ 1.057,25. El tramo de 3 a 6 kilómetros ascenderá a $ 1.189,39; el trayecto de 6 a 12 trepará a $ 1.321,55; y el recorrido de entre 12 y 27 llegará a $ 1.585,89.
El ajuste responde a la fórmula de actualización por inflación más un adicional de 2 puntos porcentuales, que seguirá aplicándose en los próximos meses. Continúa vigente el descuento de 55% para beneficiarios de la tarifa social, jubilados, pensionados y otros grupos alcanzados por programas de Anses.
En la Ciudad de Buenos Aires también habrá subas de 4,1% también: el boleto mínimo de colectivo costará $ 822,18, mientras que el viaje en subte pasará a $ 1.621 para quienes tengan la SUBE registrada. Los que no hayan nominalizado la tarjeta deberán pagar $ 2.541.
La salud también sumará presión sobre el índice de precios. Cuatro prepagas –Swiss Medical, Sancor Salud, Avalian y Medifé– anunciaron aumentos de 2,1% en sus cuotas de julio, en línea con el último IPC. En tanto, OSDE aplicará una suba mayor, que, según el plan, llega a 2,3%. La mayoría de estas actualizaciones también impactarán en las coberturas con copagos.
Las tarifas de los servicios públicos también tendrán ajustes. En el AMBA, las facturas de electricidad registrarán un alza promedio de 1,5%, en línea con el esquema mensual que aplican las distribuidoras.
A su vez, las boletas de gas subirán en promedio 2,8% en todo el país, en este período de mayor consumo por las bajas temperaturas; mientras que los usuarios de AySA en la Ciudad y el Conurbano bonaerense tendrán un incremento de 3% en agua y cloacas.
Por su parte, los alquileres con contratos que aún se actualizan por el Índice de Contratos de Locación (ICL), correspondiente a la derogada Ley de Alquileres, tendrán un aumento anual de 31,5%. En tanto, quienes firmaron contratos atados a la inflación deberán aplicar su variación acumulada, según la periodicidad pactada: 8,1% para actualizaciones trimestrales, 11% para las cuatrimestrales y 16,7% para las semestrales.
Sobre la nafta, se esperan definiciones por parte de YPF una vez que finalice, ahora a fin de mes, el esquema de buffer aplicado desde el 1° de abril para amortiguar la volatilidad internacional de la cotización del petróleo.
Pese a que el crudo volvió a los niveles previos al estallido de la guerra en febrero –el viernes cerró a US$ 72,6 el Brent, referencia europea que se usa en la Argentina para determinar los precios locales–, no se espera una baja inmediata en los surtidores, dado que las petroleras buscarán recuperar, al menos durante un tiempo, lo que no trasladaron en estos tres meses. Sin embargo, creen que, de mantenerse el barril en estos niveles, podrán bajar los precios más rápido.
En cuanto a los colegios privados, el Gobierno desreguló el sistema para los que no reciben subsidio estatal, permitiéndoles fijar subas sin autorización previa. En cambio, los que sí reciben aporte estatal aún dependen de las autorizaciones provinciales para actualizar sus aranceles. Aunque todavía no fueron informados, se prevén aumentos tras la paritaria docente, con 3,5% de suba en mayo en PBA y 5% en CABA.
Pese a ello, las consultoras anticipan que la inflación seguirá moviéndose cerca de 2% mensual por la cierta estabilidad en los precios de los alimentos y un ritmo de actualización de tarifas más moderado que el de los primeros meses del año.
De confirmarse los pronósticos, el Gobierno lograría sostener por tercer mes consecutivo una inflación en torno a 2%, nivel que busca consolidar como nuevo piso para la segunda mitad de 2026.
“Esperamos que continúe desacelerando. El cierre de junio, que nos da 1,8%, marca una significativa desaceleración en alimentos y bebidas. Hay que estar expectante respecto del combustible, dada la caída del precio del petróleo”, señaló Ricardo Delgado, de Analytica.