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EL VIERNES PASADO FALLECIÓ ISABEL MOREL, FÉRREA DEFENSORA DE LOS DD. HH., Y VIUDA DE ORLANDO LETELIER
El viernes pasado falleció Isabel Margarita Morel Gumucio, luego de una larga vida de luchas, alegrías y profundos dolores. Férrea defensora de los derechos humanos en su más amplia definición, feminista en palabra y acción, promotora cultural y dueña de un extraordinario sentido de humanidad y vocación de solidaridad, durante su exilio en Washington, D.C., Isabel Margarita fue mucho más que la viuda del ex canciller Orlando Letelier, como se le suele describir.
A un año del asesinato de su esposo, Isabel Margarita Morel ya se había convertido en ancla del movimiento de solidaridad con Chile. La viuda del excanciller y embajador Orlando Letelier, asesinado por la DINA en Washington en 1976, trabajaba como hormiga.
Comandaba la logística de recibir e instalar a refugiados políticos —a menudo en su propio hogar—, organizaba o asistía a conferencias y actos, levantaba campañas de recolección de fondos y de denuncia de la Junta Militar, lideraba gestiones políticas ante el Departamento de Estado, y mantenía un permanente flujo de información sobre Chile hacia la prensa, los legisladores y organizaciones de apoyo.
Marchaba con igual determinación en protestas callejeras como por los pasillos del Congreso estadounidense para demandar el fin de apoyo militar al régimen en Chile. Le era tan natural acompañar a un exiliado recién llegado al supermercado como increpar a bancos por aprobar préstamos a la dictadura.
Memorable fue la intervención de Isabel Morel en 1979 ante el directorio del banco Wells Fargo, donde había comprado unas pocas acciones con el único propósito de participar en la reunión de su directorio. Allí, Isabel Margarita los recriminó duramente por apoyar económicamente a un gobierno que calificó de “criminal y terrorista”.
La familia Letelier Morel era conocida en los círculos políticos y diplomáticos de Washington desde hacía muchos años. Se trasladaron por primera vez a la ciudad en 1960, cuando Orlando Letelier fue contratado en el recién creado Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Diez años después, Letelier fue nombrado por el presidente Salvador Allende como embajador ante Estados Unidos, cargo que desempeñó hasta mayo de 1973.
Luego de pasar más de un año detenido tras el golpe de Estado en Chile, Letelier fue liberado a fines de 1974 y expulsado a Venezuela. Al año siguiente, la familia Letelier Morel estaba de vuelta en Washington. Letelier fue contratado en el Instituto de Estudios Políticos (IPS), un centro de estudios progresista. Como representante de la Unidad Popular en el exilio, Orlando Letelier se convirtió rápidamente en uno de los líderes más visibles de la oposición en el exterior.
Isabel Margarita hacía lo propio, sin descanso. Creó el Comité Chileno para los Derechos Humanos, y para su directorio reclutó a prominentes escritores, premios Nobel, líderes religiosos y legisladores, entre ellos el senador Edward Kennedy. Consiguió el apoyo de algunos socios del IPS y coordinó a un grupo de voluntarios, sobre todo chilenos.
Al principio, la sede del comité era la propia casa de los Letelier en el suburbio de Bethesda, pero pronto una amiga les consiguió una oficina en el Quaker Meeting House en la ciudad.
“Los cuáqueros fueron muy amorosos. Nos dejaban hacer de todo en su casa, menos fumar”, recuerda Isabel Morel.
Con el intérprete y fotógrafo chileno Marcelo Montecino crearon un boletín bilingüe de noticias sobre derechos humanos en Chile, con noticias frescas que Isabel conseguía por teléfono o vía carta de los organismos de derechos humanos en Chile. Lo repartían en el Congreso y lo enviaron a sus contactos en otras ciudades y al Consejo Mundial de Iglesias y a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, que a su vez lo difundían por todo el país.
Durante la primera mitad de los setenta, brotaron nuevos grupos de solidaridad con Chile y una vasta red de activistas en los campus universitarios, los sótanos de las parroquias, las oficinas de gremios profesionales, sedes sindicales y centros de estudio. Se organizaron marchas, mítines, recitales, publicaciones, eventos culturales, campañas de boicot de productos chilenos y protestas en contra de representantes o simpatizantes del régimen de paso en Estados Unidos, desde el buque escuela Esmeralda a Los Huasos Quincheros.
“En esos años llevamos al Inti, a Quilapayún, a Joan Baez, a Joan Jara, que llegó con Inti, al conjunto Peter, Paul and Mary. Con esos actos reuníamos fondos y visibilizábamos la situación en Chile”, señala Isabel Morel.