El 62° Coloquio de IDEA se desarrolló en Mar del Plata con una consigna pensada para las próximas dos décadas: “Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia”. Sin embargo, mientras la agenda formal buscó discutir cómo transformar la estabilidad en crecimiento sostenido, las conversaciones entre empresarios también estuvieron atravesadas por una preocupación más inmediata: qué ocurrirá durante los próximos meses y cómo se configurará el escenario político de cara a 2027.
El mensaje que se repitió durante el encuentro combinó respaldo al rumbo económico con pedidos de mayor previsibilidad. La estabilidad macroeconómica, la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal fueron planteados como condiciones necesarias para recuperar la inversión, aunque desde el sector privado también señalaron la necesidad de que esas reglas puedan sostenerse más allá de los próximos ciclos electorales. TN recogió entre los asistentes la preocupación por el impacto que la incertidumbre política puede tener sobre las decisiones de inversión.
“La realidad es que el Coloquio propone una agenda a 20 años, pero todos hablan de lo que va a pasar en los próximos meses”, resumió un empresario citado durante el encuentro. Otro participante planteó el temor a que la Argentina vuelva a atravesar cambios bruscos de orientación económica: “No queremos volver al péndulo, que vayamos de un modelo económico a otro”. En ese contexto, también aparecieron interrogantes sobre las reglas electorales y la definición de las candidaturas para 2027.
Desde la apertura del Coloquio de IDEA, los organizadores plantearon que la estabilidad debía funcionar como punto de partida para una etapa de crecimiento y no como un objetivo aislado. Fabián Kon, presidente del 62° Coloquio y CEO de Grupo Galicia, había definido antes del encuentro a la previsibilidad macroeconómica como una condición necesaria, aunque no suficiente, para impulsar inversión, productividad y empleo formal.
La agenda empresaria también incluyó reclamos vinculados con la competitividad, entre ellos una reducción de la carga tributaria, menores costos laborales, infraestructura, energía, logística y reglas que permitan aumentar la inversión y la productividad. El programa oficial del encuentro incluyó además debates sobre estabilidad institucional, empleo, educación, inteligencia artificial, integración internacional y transformación tecnológica.
Al mismo tiempo, durante las jornadas aparecieron referencias a las dificultades que atraviesan algunos sectores de la economía. En particular, empresarios vinculados al consumo masivo plantearon una recuperación todavía incompleta de los volúmenes de venta, mientras que también se discutieron cuestiones como el contrabando, la informalidad y la pérdida de competitividad.
El frente político también formó parte de las conversaciones. Patricia Bullrich participó presencialmente en representación del oficialismo, mientras que Javier Milei intervino mediante un mensaje desde París, donde encabezaba actividades de la Argentina Week. El programa oficial también contempló la participación del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
En su mensaje, Caputo defendió la continuidad del programa económico y vinculó la posibilidad de avanzar con nuevas reformas con un mayor respaldo legislativo. El ministro también habló sobre la cuestión tributaria y afirmó inicialmente que una reforma de simplificación impositiva llegaría “post 2031”. La referencia generó repercusión y, posteriormente, desde su entorno señalaron que había querido decir 2027.
El ministro también ubicó la reforma previsional en una instancia posterior. Según explicó, el Gobierno primero necesita observar el impacto de los cambios tributarios, la formalización laboral y un eventual período de crecimiento sobre los recursos disponibles para financiar el sistema jubilatorio.
Más allá de las discusiones coyunturales, IDEA buscó instalar una agenda de largo plazo. El lema de esta edición apuntó precisamente a discutir cómo pasar de la estabilidad al crecimiento sostenido, con cuatro grandes ejes vinculados con las transformaciones globales, la estabilidad, la competitividad y el desarrollo argentino.
En el cierre del encuentro, el presidente de IDEA, Santiago Mignone, puso el foco en la necesidad de sostener la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y la reducción de la inflación, pero también reclamó previsibilidad institucional y el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado, independientemente de quién los haya contraído.
Mignone también planteó la necesidad de avanzar sobre la competitividad y la estructura tributaria, además de una mayor formalización de la economía, el combate contra la evasión y una mayor integración internacional. En paralelo, IDEA incorporó a su agenda cuestiones vinculadas con la educación, el empleo y el impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral.
El encuentro terminó así con una agenda que mira hacia 2031 y más allá, pero con buena parte de las conversaciones concentradas en los desafíos inmediatos de la Argentina. La pregunta sobre la continuidad de las reformas, las reglas electorales y el escenario político de 2027 quedó instalada como uno de los factores que el sector empresario seguirá observando mientras se discute cómo convertir la estabilidad en un proceso de crecimiento de largo plazo.
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