(CNN Español) — “El Niño”, un evento climático caracterizado por un aumento de la temperatura en el océano Pacífico, oficialmente ha comenzado y se espera que este año sea el más potente en décadas, al grado de que popularmente ya es conocido como un “Súper El Niño”.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) informó el 11 de junio que “El Niño” se había formado en el Pacífico tropical, emitió un aviso y dio algunos datos sobre la fuerza que podría alcanzar.
“Pronosticadores predicen una probabilidad del 63 % de que las temperaturas superficiales del mar superen los 2.0° C en la región del Pacífico monitoreada por ‘El Niño’. Si se supera este umbral, la NOAA considera el evento ‘muy fuerte’”, dijo.
En este marco, algunos países de América Latina ya han comenzado a publicar información sobre los impactos que este evento podría tener en sus territorios, así como sobre algunas de las medidas que tienen contempladas para hacerles frente.
Fotografía que muestra una calle afectada por el desborde de la quebrada Los Loros, en Puente Zorrilla en La Serena (Chile). HERNÁN CONTRERAS/EFE/EFE
El Servicio Meteorológico Nacional de Argentina (SMN) dijo el 1 de julio que, según sus pronósticos, la temperatura del agua del mar estará por encima de sus valores normales en el trimestre julio-agosto-septiembre y que la probabilidad de que esto continúe “se mantiene muy alta para los próximos trimestres”.
A su vez, esto se traduce en posibles aumentos de lluvias y temperaturas tanto al norte como al sur del país, por lo que desde el SMN “se monitorea de cerca” cómo evoluciona “El Niño” para poder prever afectaciones más específicas.
En el país con la mayor extensión territorial y población de América Latina —más de 8,5 millones de kilómetros cuadrados y más de 213 millones de habitantes, respectivamente—, el pronóstico es que “El Niño” provoque sequía en el norte y este del Amazonas y episodios de lluvias intensas en el sur, dijo Gilvan Sampaio, meteorólogo del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), en una entrevista publicada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Sampaio detalló que la sequía y las lluvias intensas, además, pueden generar afectaciones severas en la agricultura. También señaló que el Ministerio publicará un boletín para hacer un monitoreo puntual del desarrollo de “El Niño”.
Para la franja de países de Centroamérica, el panorama es de un déficit de lluvias en la mayor parte de la región y de un aumento de las temperaturas, según se informó el 23 de julio al término del LXXXI Foro del Clima y de XXXII Foro Hidrológico de América Central, en los que participaron instituciones y especialistas de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (Conred), el país anfitrión de estos encuentros, dijo en un comunicado que el objetivo de quienes se reunieron es poder contar con información sólida que sirva a las instancias de protección civil de cada nación para planificar y tomar decisiones.
Carl Skau, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, dijo recientemente a CNN que “El Niño” podría afectar a unos 16 millones de personas en América Latina y el Caribe. Mencionó como ejemplo que el incremento de las temperaturas en algunas regiones —que se estima que sería de 3.0° C en ciertos lugares de Guatemala— podría impactar en la agricultura, impulsar un alza de precios de los alimentos y, con ello, generar hambruna.
Frente a esto, los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras están diseñando planes para dar orientación a los agricultores sobre cómo reducir el golpe de “El Niño” en sus cosechas.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile (Senapred) contempla diferentes tipos de afectación según la región del país. Por ello, también tiene diversas recomendaciones para la población.
Para la zona norte altiplánica, recomienda mantener reservas de agua y planificar las actividades agrícolas por la posible escasez de lluvias. Para la zona centro y centro-sur, sugiere que las personas mantengan los techos de sus casas en buen estado, revisen que la abundancia de precipitaciones no provoque acumulaciones y, para los agricultores, que preparen sus terrenos para evitar que se inunden. Por último, para la zona austral, el Senapred llama a conservar agua y proteger del frío a los cultivos y los animales.