CUERNAVACA, MOR.- Las negociaciones comerciales con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, son complejas debido a su visión proteccionista y a la intención de trasladar plantas manufactureras a su país, admitió este viernes la presidenta Claudia Sheinbaum.
Advirtió que esa política modificó la dinámica económica mundial y las condiciones de la relación comercial entre México y Estados Unidos.
“Es complejo. Primero, porque cambia completamente la dinámica mundial. El presidente Trump tiene una visión de reindustrializar Estados Unidos, de que la manufactura que salió fuera de Estados Unidos, principalmente a China, a otros países de Asia, y también a México o a Canadá, y a otros países, regrese a Estados Unidos”, reconoció.
Sheinbaum explicó que Trump busca recuperar la manufactura trasladada durante las últimas décadas a otros países.
La mandataria consideró difícil que toda esa industria regrese a territorio estadounidense debido a la disponibilidad y especialización de la mano de obra.
“Nosotros consideramos que difícilmente va a regresar toda esa industria a Estados Unidos. Desde la mano de obra, porque también se pierde calificación en la mano de obra”, dijo.
“Los trabajadores mexicanos son los mejores en la industria automotriz de todo el mundo. México logró una especialidad en la producción de automóviles, de aeronaves, muy, muy calificada. Entonces, nosotros creemos que eso va a ser muy difícil”.
Sheinbaum indicó que el gobierno estadounidense utiliza los aranceles para encarecer las importaciones e incentivar que las empresas trasladen sus plantas a ese país.
“¿Qué busca con los aranceles? Pues que sea muy caro importar para ellos. Entonces, como sería muy caro importar, pues hipotéticamente las plantas se van a ir a Estados Unidos. Ésa es su visión”, explicó.
Sostuvo que México, en contraste, defiende la integración económica construida desde la entrada en vigor del primer tratado comercial de América del Norte, en 1994.
“Somos una región que ya tiene una vinculación económica muy grande. Fueron, desde el primer tratado comercial en 1994 a la fecha, muchos años de empresas, productos que se fabrican en los tres países, que se interconectan, que se busca cuál es la mejor forma de hacerlo. Esa articulación económica que existe hoy entre los tres países es muy difícil de separar”, sostuvo.
La presidenta aseguró que cada empleo generado en México por las cadenas productivas representa al menos dos puestos de trabajo en Estados Unidos, debido al intercambio de componentes entre ambos países.
Explicó que los productos cruzan varias veces la frontera durante su fabricación, por lo que las inversiones instaladas en México también generan empleos en territorio estadounidense.
“Está demostrado que el que haya un trabajo en México representa dos trabajos en Estados Unidos, al menos. O sea, no es que disminuyan los empleos en Estados Unidos por fabricarse en México. Repito, porque no todo se fabrica en México, sino que se fabrica aquí, se fabrica allá, regresa, va, regresa, va. Son empleos en los dos lados de la frontera”, afirmó.
Sheinbaum rechazó que el crecimiento de Estados Unidos se produzca a costa del desarrollo mexicano y afirmó que la estabilidad regional requiere prosperidad a ambos lados de la frontera.