Puertos avanzan hacia una transición energética con nuevas soluciones sostenibles
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CIUDAD DE MÉXICO- El gusano barrenador del Nuevo Mundo, o gusano barrenador del ganado, es una mosca carnívora que depreda al ganado y a otros animales. Ahora, imagina una planta industrial que produce millones de esos insectos a la semana. Las larvas se dan un festín con una mezcla de celulosa, huevo, leche y sangre de vaca que imita la carne.
El resultado es un olor acre y dulzón a tejido podrido, que invade las fosas nasales y perdura.
“Te aclimatas”, dijo José Luis Quintero, quien ayuda a dirigir uno de estos laboratorios en México. “Es parte del trabajo”.
Los funcionarios mexicanos se han apresurado a combatir la primera infestación importante del gusano barrenador en el país en décadas, la cual ya ha afectado a una industria ganadera que ya se encontraba en una situación delicada tanto en México como en Estados Unidos. Los gusanos barrenadores fueron erradicados en gran medida en la región a principios de la década de los años 2000, pero una combinación de factores ha permitido que las moscas hagan una reaparición indeseada, lo que cerró la frontera estadounidense a las importaciones de ganado mexicano el año pasado y contribuyó a los altos precios de la carne de res en Estados Unidos.
En el pueblo de Metapa, que se encuentra a lo largo de la frontera mexicana con Guatemala, una planta productora recién renovada se ha convertido en la principal solución de México para el parásito que ya ha provocado más de 34 mil casos acumulados en 30 de los 32 estados del país, desde que se detectó la primera incidencia en noviembre de 2024. Se estima que el brote tiene un costo de millardos de dólares combinados en pérdidas y en medidas para combatirlo.
La planta productora, inaugurada a finales de junio, es la única instalación de este tipo en México que produce moscas estériles, un proceso que implica criar enormes cantidades de moscas, esterilizarlas al exponerlas a radiación y luego liberarlas en la naturaleza. A continuación, las moscas hembras silvestres se aparean con los insectos machos estériles y con ello se reduce poco a poco el tamaño de la población.
El objetivo es producir 100 millones de moscas estériles a la semana para noviembre, de modo que los insectos puedan distribuirse, empezando por Texas y el norte de México hacia el sur, y contener el brote.
El sustento de muchos depende de este esfuerzo multinacional para erradicar una mosca que, a pesar de su tamaño, puede causar estragos extremos.
Las hembras adultas ponen sus huevos, aproximadamente 200 en cada ocasión, en heridas abiertas u orificios de animales de sangre caliente. Cuando los huevos eclosionan, las larvas se entierran en la herida y consumen el tejido del animal, de ahí el nombre de “gusano barrenador”. Las infecciones no tratadas pueden matar a los animales en una semana. En humanos, las infecciones son infrecuentes.
“Realmente es un tema que sí preocupa”, dijo Hunberto Gomes Velasques, quien supervisa la planta de moscas estériles en Metapa y admitió sentir la presión del tiempo.
A finales del mes pasado, Estados Unidos comenzó una reapertura gradual de la frontera a las importaciones de ganado, aunque las autoridades dijeron que el problema del gusano barrenador persistirá por un tiempo.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien originalmente se opuso al cierre de la frontera y asistió a la inauguración de la planta de Metapa, dijo que los funcionarios no pueden decir con seguridad cuánto tiempo tomará la erradicación, pero señaló que la planta ayudará a evitar que se el insecto se propague.
“Ya se erradicó una vez y por eso es el conocimiento de los expertos que dicen que podemos erradicarla por segunda ocasión”, dijo.
Los expertos han estimado que la erradicación podría tardar hasta 20 años. Al preguntarle, Quintero acudió a la historia: la mosca fue un grave flagelo para el ganado en la región a principios del siglo XX. Pero Estados Unidos fue declarado libre de gusanos barrenadores silvestres en 1966 y combatió un brote virulento la década siguiente. Para 1991, México también estaba libre. Desde entonces, con la ayuda de una planta productora de moscas estériles financiada por Estados Unidos que abrió en Panamá en 2006, los esfuerzos replegaron a las moscas hasta el Tapón del Darién.
Fue en 2023 cuando los casos se dispararon en Panamá y Costa Rica, y luego comenzaron a propagarse de manera constante hacia el norte a través de México y, finalmente, Estados Unidos. El Tapón del Darién, un estrecho puente terrestre selvático que conecta a Panamá y Colombia, era la barrera biológica que normalmente mantenía a raya al gusano barrenador.
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El encuentro se llevará a cabo en la segunda semana de septiembre.