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Nevaco Global
19 de agosto de 2026

El “pasaporte VIP” de la Patagonia: cómo el estatus sanitario diferenciado abre las puertas a los mercados más exigentes del mundo

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En el mapa de los agronegocios globales, la Patagonia argentina juega en una liga propia. Sus imponentes paisajes de lagos y cordilleras comparten protagonismo con un activo invisible pero determinante para el comercio exterior: su estatus zoofitosanitario de excelencia.

Se trata de un verdadero “pasaporte VIP” que convierte a la región sur en un enclave productivo estratégico, y le permite colocar alimentos de altísimo valor agregado en las góndolas más selectas de Estados Unidos, Europa y Asia.

Sin embargo, este sello de calidad no es fruto del azar, sino de un estricto blindaje sanitario que exige un compromiso permanente tanto de los organismos públicos como de quienes transitan sus rutas.

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El diferencial patagónico se sostiene sobre dos pilares fundamentales.

Por un lado, la declaración de la región como área libre de moscas de la fruta, un estatus biológico que protege los valles irrigados y garantiza la sanidad vegetal de la fruta de pepita y de carozo.

Por el otro, el reconocimiento internacional como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, un estándar de máxima exigencia para la ganadería que habilita la exportación de carnes finas a mercados prohibitivos para otros puntos del país.

En 2025, esta condición permitió que la Patagonia registrara números récord, consolidando el envío al exterior de miles de toneladas de peras, manzanas, carne ovina de alta calidad y la totalidad de la cebolla argentina que se consume en los mercados internacionales.

Para sostener este patrimonio, la articulación en el territorio es constante.

Bajo la premisa de conservar una sanidad diferenciada, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) trabaja de manera coordinada con los gobiernos provinciales y la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA), entidad integrada por las provincias patagónicas, Buenos Aires y el sector privado productivo.

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Este entramado institucional despliega un sistema de controles cuarentenarios que custodia los ingresos terrestres y aéreos a la región las 24 horas del día.

Con la llegada del receso invernal y el consecuente flujo turístico hacia los centros de esquí y destinos cordilleranos, el SENASA reforzó los controles en rutas, puentes interprovinciales y terminales aéreas.

En estos puntos de acceso, agentes especializados inspeccionan vehículos particulares, transportes de carga y equipajes con un objetivo claro: interceptar cualquier producto vegetal o animal susceptible de transportar plagas o enfermedades que pongan en riesgo la producción agropecuaria.

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