Sin importar quién gane este martes en EE. UU., la cuestión será qué harán esos líderes para cumplir sus promesas
Diversas encuestas de prensa y estudios de distintos centros especializados de Estados Unidos apuntan a que los estadounidenses en todo su espectro político y regional consideran que la corrupción es un grave problema en la política y en el gobierno de ese país.
Un sondeo del estadounidense Centro Brennan para la Justicia, con unos 2 000 votantes inscritos, arrojó que el alcance y la unanimidad de la frustración respecto a la corrupción resulta «sorprendente e intenso», especialmente en tiempos marcados por la polarización y las divisiones políticas.
Una reciente encuesta de Gallup mostró un récord de que el 89 % de los estadounidenses considera que ese fenómeno está muy extendido en el gobierno actual.
Por otra parte, la conservadora Fox News reveló que el 88 % de los votantes registrados dijo estar «extremadamente preocupado» (60 %) o «muy preocupado» (28 %) por la corrupción en el gobierno.
Similar consulta de la británica Reuters e Ipsos arroja que los votantes registrados desaprueban la gestión del Presidente en materia de corrupción por un margen de 62 % frente a 29 %.
nbc News constató en otra consulta que el 52 % considera que el actual gobierno es «más corrupto que los anteriores». Además, el 56 % afirmó que es un «problema por igual para ambos partidos».
Al respecto, cnn confirma la proliferación de las preocupaciones que se harán sentir este 3 de noviembre en las urnas, y al propio mandatario y su equipo se le cuestiona la actitud permisiva frente al enriquecimiento personal, así como el aumento de su fortuna durante la Presidencia, mientras aumentan las revelaciones de supuestos manejos turbios de dineros, negocios, donaciones, políticas y asuntos familiares.
The Washington Post y ABC News conocieron a través de encuestas que dos tercios de los estadounidenses consideran que el mandatario «está utilizando la Presidencia para enriquecerse».
El sitio The Conversation comentó el pasado 4 de agosto que «ningún presidente moderno se ha acercado a los ingresos de Trump ni durante su mandato ni después de dejarlo».
Medios señalaron recientemente que el magnate obtuvo ingresos empresariales de 2 400 millones de dólares durante su primer mandato, y en el actual sus ingresos declarados aumentaron de 622 millones en 2024 a 2 200 millones en 2025, el primer año de su actual periodo.
En medio de la polarización política de ee. uu., la presidencia excesivamente personalista de Trump hace que dirijan contra él, su gabinete y su partido los dardos del descontento y cuestionamientos ante la corrupción, su discurso que desacredita a instituciones y árbitros neutrales, y con medidas o amenazas que transgreden normas democráticas, subida de precios, aranceles y el empeoramiento de las condiciones de vida.
Pero no escapan al escándalo o los chismes políticos en torno a la Casa Blanca y al Partido Republicano, los funcionaros o exembajadores que piden dinero a donantes o cabilderos para saldar deudas personales; el favorecimiento a compañías aéreas o de administración de prisiones y centros de detención que han hecho millones a costa de las deportaciones masivas de inmigrantes; el financiamiento por multimillonarios extranjeros de fiestas familiares y proyectos a cambio de «favores»; donaciones y transferencias dudosas a candidatos al Capitolio.
En medio del amplio cuestionamiento al flagelo y sus responsables, el Centro Brennan para la Justicia concluía que «sin importar quién gane, la cuestión después de las elecciones será qué harán esos líderes para cumplir sus promesas».
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